Año del Centenario de la Ciudad de Neuquén

El gobernador Pilotto creó la escuela-
granja con una educación de avanzada

 
 
12 de setiembre de 1960. Desfilan los alumnos de la Escuela Nº 132 blancos e impecables.
El primer día de julio de 1937 comenzaron las clases los primeros veintisiete alumnos que admitía el nuevo establecimiento.


Disminuir tamañoAumentar tamañoCambiar tamaño  Imprimir Imprimir
 
       
   
   
  El 30 julio de 1936 se les envió una partida especial de tres mil pesos para la adquisición de elementos, útiles, ropa y demás artículos para realizar prácticas agrícolas e instrucción en artes y oficios.

El problema de la educación de la población originaria es de vieja data, ya que nace con la misma ocupación de La Pampa y Patagonia, pero no hay que olvidar que la falta de maestros, preceptores y escuelas fue una constante desde entonces. Basta recordar que la primera escuela fue construida en el Campamento Ñorquín en octubre de 1884, cuando en Buenos Aires se disponía la separación de esos territorios y nacía nuestro antiguo Territorio Nacional de Neuquén con sus hermanos.

Una sola escuela
Pocos saben que hasta el gobierno de Franklin Rawson seguía existiendo una sola escuela, trasladada por Manuel de Olascoaga a Chos Malal y que en el Censo Nacional de 1895 teníamos un 92% de analfabetos en la población, con tres pequeñas escuelitas. Esto nos da una idea de lo que eran las pocas escuelas del interior a la que podían concurrir los niños de las agrupaciones indígenas. Por eso, el gobernador Enrique E. Pilotto concibió la idea de concretar la erección de una “escuela granja-hogar” para niños indígenas, a construir en la ciudad capital, con el fin de que en ella pudieran recibir una formación más integral, con directo y personal conocimiento de una población más o menos organizada, que posibilitara capacitarlos para constituirse en futuros líderes.
El 24 de marzo de 1936, Pilotto hizo diversas gestiones ante el Ministerio del Interior, el de Guerra, la Dirección General de Ingenieros, la de Irrigación, Patronato Nacional de Menores, y otras reparticiones. Recibió el apoyo del gobierno nacional que le asignó mil pesos mensuales y autorizó a la Gobernación a destinar doscientos pesos más de su partida de Gastos Generales, dispuso que la dependencia local de la Dirección General de Irrigación entregara la casa y chacra que acababan de desocupar, para que la escuela comenzara a funcionar, mientras se construía el edificio adecuado. El 30 julio de 1936 se le concedió una partida especial de tres mil pesos para la adquisición de elementos, útiles, ropa y demás artículos.
Recién logró cristalizarse la idea cuando el 1 de julio de 1937 los primeros veintisiete alumnos, que admitía el nuevo establecimiento, iniciaron el año lectivo y las prácticas agrícolas, instrucción de artes y oficios. Se le enviaron, además, doce mil pesos para cubrir los gastos ocasionados.
Se la denominó “Ceferino Namuncurá” y funcionó durante varios años y sin duda significó un notable aporte para los alumnos llegados de las agrupaciones indígenas, diseminadas en el interior del territorio y aisladas de los pocos centros urbanos que entonces existían. La escuela tenía terreno para agricultura, un tambo, criadero de gallinas y conejos, taller de carpintería, de tejidos indígenas y muchas cosas más. Usaban un uniforme confeccionado con elementos de la Policía territoriana. Una quincena de alumnos iba por la tarde a los talleres de la Gobernación y a los de la Ford, para que fueran adquiriendo conocimientos y se pudiera observar qué gustos y aptitudes era conveniente apoyar. Se les hacía un recorrido por la ciudad, para que fueran conociéndola, observando todos sus organismos, el movimiento de trenes, el comercio.

Inserción social
En 1939, como un medio más de posibilitar el mayor conocimiento de los alumnos a la par de premiar su dedicación y esfuerzos, los alumnos hicieron un viaje hasta Bariloche, Villa La Angostura, San Martín de los Andes, Junín de los Andes y Zapala, con visitas guiadas. Sin duda, ese contacto con la realidad que se vivía por entonces en el territorio les sirvió para tener un mejor panorama de la sociedad en la que debían insertarse.
En 1939 se estrenaron amplias aulas, dormitorios y talleres. Al dejar de funcionar como tal pasó a ser la “Escuela Primaria Nº132” para niños del barrio.
Para darnos cuenta de la importancia de la enseñanza impartida en esta “Escuela Hogar” basta recordar que el alumno Alfredo Millaín llegó a ser Jefe de Policía de la Provincia, y que varios de sus compañeros, en el rol de caciques de sus respectivas comunidades, fueron integrantes del “Primer Parlamento Nacional Indígena”, realizado en Neuquén en abril de 1972, siendo Manuel Domingo Quinchao, no solamente el Presidente del Parlamento, sino que lo fue del 2º realizado en el Complejo Gral. San Martín de Buenos Aires en junio de 1973, y luego Director de Asuntos Indígenas de la Provincia. Benigno Namuncurá trabajó en la Justicia provincial en Zapala, habiendo ocupado el cargo de Jefe de la Confederación Indígena y entre los otros que conocí en sus agrupaciones o en encuentros o Parlamentos, y que ahora recuerdo, estaban Ancatruz, Curruhuinca, Melo, los Millaín, Morales, Painefilú, Paynemil, Pichiñán, Pichún, Pilquimán, Quilapi, Trecaleo y Huenuleo. Sin duda fue una obra digna de recordar e imitar.

 

 


La Mañana Neuquen
Redacción Cómo anunciar  |  Webmaster
Neuquen - Fotheringham 445 - Teléfono 449 0400
Copyright © 2002-2004 - La Mañana Neuquen - Todos los derechos reservados
 
 
 



Min.: 12°c
Máx.:
19°c
Nubosidad variable. Vientos leves del sector sur.

 Transportes Interurbanos
 Guía Profesional
 Teléfonos de urgencia
 Farmacias de turno
 Transporte Aéreo
 Quiniela
 Horóscopo
 
 
 
 
 

Cine
Teatro
Recitales
Televisión
Videos

 
 

Revista Caras